Leishmaniasis en humanos

Leishmaniasis en humanos

De animales a personas.

Casi todo el mundo tiene una mascota en casa, pero aunque hayan personas que no tengan animales domésticos en su hogar, igualmente resulta imposible no estar en contacto con ellos ya sea por la calle, en casa de amigos, vecinos, en parques al aire libre, campings, y una docena de etcéteras más.

¿Pero quién puede evitar eso? Es algo que todos sabemos que es complicado de evadir sobre todo en la época de verano. Pero de lo que no solemos estar prevenidos, es del contagio por leishmaniasis a partir de la picadura de un simple mosquito.

La leishmaniosis no es una enfermedad que pueda contagiarse de forma directa, para que su efecto se desarrolle en personas, tiene que haber un elemento anexo que transmita dicha infección a través de la sangre y lo lleve desde el animal hasta el ser humano.

En este caso, los insectos son la clave de dicha transmisión. Y en particular el mosquito flebótomo es el principal culpable, ya que “trafica” con la sangre de todo ser viviente que se le preste a su disposición. 

¿Pero de qué trata exactamente esta enfermedad?

Aquí es importante destacar el parásito Leishmania, cuya transmisión se produce a través de la picadura de un insecto expuesto al contagio animal. Normalmente se caracteriza de forma cutánea, ya que puede provocar lesiones en la piel, incluso dejar cicatrices perdurables para toda la vida (como úlceras a partir de varias semanas desde su contagio).

Pero existen varios tipos o niveles de dicha enfermedad según la OMS (Organización Mundial de la Salud) que son importantes mencionar:

  •         Leishmaniasis visceral. Produce fiebre, pérdida de peso y anemia, llegando a ser mortal si no se trata. Es muy frecuente en la India y en Oriente, aunque también en la cuenca mediterránea occidental. Destaca en regiones montañosas, rurales y semiurbanas, cuyos parásitos sobreviven hacinados en perros y otros animales como roedores o liebres.
  •         Leishmaniasis cutánea. Sus efectos se reproducen en zonas subdesarrolladas dónde las personas se encuentran más expuestas a riesgos por lesiones cutáneas. En España también nos perjudica pero en menor medida, ya que es mucho más frecuente que se den casos de lesmaniosis visceral que cutánea.
  •         Leishmaniasis mucocutánea. Este tipo es el menos frecuente, y puede ocasionar la destrucción parcial o completa de las mucosas de la nariz, boca y garganta. Aunque normalmente se produce en países latinoamericanos.

 

De modo que atendiendo a que existen diferentes parásitos derivados de esta enfermedad, la especie Leishmania Infantum es la única existente en España por el momento. Podemos encontrarla generalmente en especies caninas, por lo que su riesgo de exposición en humanos se encuentra en proporciones muy elevadas. Esta enfermedad sobre todo suele estar asociada al VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) en su patología visceral, puesto que el sistema inmunológico actúa con menor fuerza llegando a ser mortal en algunos casos.

Mosquito flebótomo

Este mosquito es el culpable de la mayoría de los casos por leishmaniasis en España. Se trata de un insecto de menor tamaño que el mosquito común, es de color amarillo y se asienta en las zonas pegadas al mediterráneo. Suele estar presente en zonas húmedas y cálidas, y es atraído por la luz de las franjas urbanas. Además, no se desarrolla sólo en verano sino que puede incluso llegar a estar presente durante todo el año. Aunque los meses de verano son su mejor época de aparición y reproducción.

Las zonas que bordean el mediterráneo son los lugares más propensos de proliferación de este insecto, por lo que debemos tomar las precauciones necesarias para evitar su picadura si vivimos cerca de la costa, “telas mosquiteras, ropa anti mosquitos, spray insecticidas” como medidas más eficaces en la lucha previa contra sus efectos.

Problemas con el cambio climático

Los cambios ambientales como la deforestación y los incendios (muy consecuentes en verano), las malas condiciones de vivienda y la extra-urbanización son hechos clave de su aumento, puesto que cada año se produce más de un millón de casos nuevos.

El recalentamiento de la tierra también es un arma de doble filo con respecto a la aparición de los mosquitos, por lo que los cambios de temperatura, precipitaciones y humedad pueden tener efectos importantes en las reservas de animales, e incluso las migraciones y el cambio en centígrados influye en que este tipo de parásitos se vayan extendiendo en zonas que no existían con anterioridad. 

Prevención de la leishmaniosis.

Existen vacunas caninas para evitar la expansión de esta enfermedad, para prevenirla e incluso para pararla en el caso de que el perro ya haya sido expuesto a ella. Normalmente suele ser efectiva pero es mucho mejor pillarla a tiempo que ya una vez desarrollada.

Como método de prevención es preferible no dejar que las mascotas duerman al aire libre, y uno de los tratamientos es exponer al parásito a altas temperaturas centígradas, siendo en la mayoría de los casos los resultados óptimos. 

Pero ya se sabe que la mejor causa-efecto a la prevención es: evitar que te piquen los mosquitos.

Y para ello, tienes diferentes remedios anti mosquitos que puedes encontrar aquí

Publicado 23/06/2016 Home, Enfermedades Mosquitos 0

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